viernes, 4 de enero de 2008

A Tiffany night again

Hay cosas que se que debo hacer y cosas que se que no debo hacer para no deprimirme un viernes a la noche. Obviamente siempre hago lo que no debo hacer.
Quería mirar una película, pero de repente me encontré rodeada de brillosos diamantes, y hermosos colgantes, paseando exactamente por donde no debía pasear. Sí, la página de “Tiffany & Co.”
He pasado noches enteras con mi amiga mirando todo aquello que nos gustaría tener, anillos con diamantes, pulseras y hermosos colgantes, e imaginando historias imposibles. Hoy me prometí no hacerlo, porque es eso mismo lo que logra que aparezca la depresión.
Desgraciadamente, rompo mis propias promesas.
Pasé largo rato mirando todo aquello que algún día me voy a comprar, o me van a regalar y fue inevitable crear una historia, de esas completamente utópicas, aquellas que tienen lugar en Hollywood, más específicamente sobre la Red Carpet, y otras que quizás, tienen más posibilidades de convertirse en realidad.
Hasta encontré el anillo con el cual quiero que me propongan casamiento! Yo se que para muchas personas ya pensar en “propuesta de casamiento” es algo antiguo, pasado de moda, algo que ya no se hace. Pero para mi no es tan así, o no? Creo que N. me entiende. Hay cosas que son “cuestión de protocolo”. Y hay cuestiones de protocolo que no merecen ser dejadas de lado. Simplemente porque son lindas y creo que valen la pena.
Por más que a veces nos hagamos las Samantha, las Carrie, o las Miranda, ambas sabemos que somos MUY Charlotte.

No hay comentarios: